miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL 80% DE LOS ESPAÑOLES CONSUME MÁS SAL DE LA RECOMENDADA, SEGÚN DOS ESTUDIOS


Reducir a la mitad el consumo de sal de los españoles (de una media de 9,7 gramos por persona y día, a menos de 5 gramos por persona y día), evitaría miles de fallecimientos cada año por enfermedades relacionadas con la hipertensión.

Por esa razón, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) puso en marcha en marzo de este año un Plan de Reducción del Consumo de Sal con el objetivo de acercarnos lo más posible a la ingesta de sal diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud.


Como parte de este Plan, la AESAN ha impulsado dos estudios para acotar el campo de actuación: por una parte conocer cuánta sal consumen los españoles, algo que hasta ahora se desconocía, y por otra, conocer el contenido en sal de los alimentos que más se consumen.

Con estos dos parámetros, la AESAN dispone de los datos necesarios para cumplir los objetivos de reducir la ingesta de sal de forma significativa. Previamente la AESAN había impulsado la reducción paulatina del contenido de sal en el pan en un 26,4%, lo que ha convertido al pan que se vende en España en uno de los panes menos “salados” de la Unión Europea.
El presidente de la AESAN, Roberto Sabrido, recordó que en España, en el año 2004, “se produjeron 123.867 muertes debidas a enfermedades cardiovasculares, 56.359 en hombres y 67.508 en mujeres”, lo que supone el 33,3% de la mortalidad total. El 5% de las defunciones por enferemedades cardiovasculares “fueron provocadas directamente por enfermedad hipertensiva”, afirmó Sabrido. La OMS estima que aproximadamente el 62% de las enfermedades cerebro-vasculares y el 49% de la enfermedad isquémica cardiaca es atribuible a la presión arterial elevada (definida por cifras de presión arterial superiores a 140/90 mmHg).

En España, la prevalencia de hipertensión arterial, en el año 2002, se estimó en torno a un 35%, aunque llegaba al 40% en edades medias y al 68% en mayores de 65 años, afectando a unos 10 millones de personas.

La relación entre un consumo elevado de sal y el mayor riesgo de padecer hipertensión arterial, observada no sólo en individuos hipertensos sino también en personas normotensas, es muy sólida y se ha comprobado tanto en estudios en animales y ensayos clínicos, como en estudios epidemiológicos. El consumo elevado de sal se asocia también con un riesgo mayor de sufrir infarto cardíaco e isquemia cerebral.

CONSUMO DE SAL EN ESPAÑA

Según un estudio realizado por la AESAN y la Universidad Complutense de Madrid, el consumo medio de sal en España es de 9,7 gramos por persona al día, casi el doble de la cantidad recomendada por la OMS (menos de 5 gramos por persona al día), y se calcula que más del 80% de la población consume más sal de la recomendada. ESTUDIOS
• Análisis del consumo de sal en la población española y principales fuentes alimentarias de sodio”, realizado por las Dras. Rosa Ortega y Ana Mª López Sobaler, del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia (UCM). Este estudio ha determinado que el consumo medio de sal en España es de 9,7 gramos por persona al día. Se trata de la primera vez que se hace un estudio de esta naturaleza en España, con representación nacional, dada la complejidad que supone tomar orina a personas sanas durante 24 horas. Según este estudio y teniendo en cuenta que la OMS recomienda no consumir más de 5g sal/día, se deduce que más del 80% de la población consume más sal de la recomendada.
Análisis del contenido en sal en de productos que componen la dieta habitual de los españoles. Este estudio, encargado a la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), y en el que se han analizado más de 1.200 muestras de alimentos, ha determinado los grupos de alimentos que más sal aportan a la dieta de los españoles: los embutidos, el pan y los panes especiales, los lácteos y derivados y los platos preparados.

SAL OCULTA

Gracias a este estudio sabemos que aproximadamente el 70-75% de la sal consumida procede de alimentos procesados y consumidos fuera del hogar. Se conoce como “sal oculta” en los alimentos, ya que el comensal desconoce cuánta sal ingiere en estos casos, por lo menos en lo que se refiere a productos no procesados. Por ello, el esfuerzo de las autoridades debe coordinarse con la industria alimentaria, para reducir el contenido en sal de los alimentos procesados, como se hizo con el pan de panadería.