lunes, 27 de mayo de 2013

LEGUMBRES Y CEREALES; CONSUMO INSUFICIENTE EN ESPAÑA



España ha experimentado una transición nutricional negativa en los últimos años con modificaciones en la alimentación: se ha disminuido la ingesta de hidratos de carbono complejos y de fibra dietética, se ha incrementado la densidad energética de la dieta y se ha reducido la actividad física.



Todo esto hace que siga incrementándose la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la población adulta,  y sobre todo en la población infantil y juvenil.
Desajustes en el perfil calórico

Esto se manifiesta bien en los desajustes del perfil calórico que tenemos en la dieta.



En el perfil calórico recomendado la energía suministrada por los hidratos de carbono debe estar entre 50-60 %, 
las proteínas deben de suministrar una energía inferior al 15 % del total y los lípidos menos de 35 %. 

Desde mediados de los años 60 hasta mediados de los 2000, la energía que proporcionan las proteínas se ajustan a las recomendaciones, pero no así la de los hidratos de carbono que se estima alrededor del 40 %, mientras que debe ser muy superior y esto es a expensas del suministro energético de las grasas. 

Si hacemos una reconsideración de base y queremos seguir una dieta saludable para poder envejecer con un bienestar razonable debemos seguir una dieta mediterránea. 
Recomendaciones y consumo de alimentos en España. 2006

Según los datos de la valoración de la dieta española de acuerdo con el Panel de Consumo Alimentario, en los cereales y derivados y en las legumbres, podemos ver que el consumo real es muy inferior al recomendado, y en el caso de las legumbres el consumo es prácticamente anecdótico.



  • Se recomienda que de cereales la ingesta diaria sea entre 4-6 raciones, que se estima entre 40-60 gramos de pan o 60-80 gramos de pasta o arroz.

 
  •  Respecto al consumo de legumbres se estima entre 2-4 raciones semanales (siendo éstas de 60-80 gramos).

 

Esto supondría si consideramos 5 raciones de 50 gramos de pan al día unos 250 gramos de cereales diarios, y si consideramos 3 raciones de legumbres de 70 gramos a la semana 210 gramos a la semana (30 gramos al día). 

Si observamos los datos de los últimos 10 años vemos que la disminución en el consumo de estos dos grupos de alimentos ha sido espectacular.


Datos del año pasado del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino sitúan el consumo total de cereales y derivados alrededor de 160 gramos, que es la mitad de lo que deberíamos consumir.


Y en cuanto a las legumbres consumimos el 30 % de lo que deberíamos consumir diariamente. 
Son muchos los factores que hace que se estén modificando los hábitos alimentarios: porciones más pequeñas, individualizadas, poco tiempo para cocinar, uso de comidas preparadas, quizás la compra en el supermercado se reduce a una vez a la semana o al mes...

En el caso de las legumbres se consumen 3,2 Kg/habitante/año (garbanzos, alubias y lentejas) y en cuanto a cereales se estima en 58 kg/habitante/año.


Sin embargo, la OMS estima como recomendado el consumo de 90 kg/habitante/año sólo de pan. Estamos consumiendo menos de la mitad de lo que deberíamos. 

El producto derivado que se consume en más cantidad sigue siendo el pan y hay muchas iniciativas para instar al consumo de pan en España.


Es un alimento sencillo, versátil, barato y cardiosaludable. Todo son ventajas y, sin embargo, el consumo ha experimentado una bajada que ya se inició en los años 80 vinculada a que es un alimento barato y -como ya se ha apuntado- en España antes no se compraba lo que se debía sino lo que se podía, y en cuanto el poder adquisitivo aumentó el consumo de pan, legumbres y alimentos baratos bajó y, por el contrario, se incrementó el consumo de alimentos de valor añadido cuyo exceso ha redundado en el incremento de la prevalencia de determinadas enfermedades. 
  • El pan fundamentalmente se consume como pan fresco, en cuanto a bollería y cereales para el desayuno el consumo ha aumentado ligeramente, se estima en 13 kg/habitante/año.

 
  • En cuanto al arroz actualmente está reducido a 4 kg/habitante/año (aunque la comunidad valenciana sigue siendo una buena consumidora de arroz).

 

  • El total de pasta alimenticia también ha experimentado un pequeño repunte, alrededor de 4 kg/habitante/año, fundamentalmente como pastas alimenticias secas. 

Consumo de cereales y derivados

El consumo de cereales bajó y se mantuvo estable desde finales de 90 hasta principios de esta década y actualmente tiene una tendencia a la baja. Sin embargo en este mismo tiempo los productos de galletería y bollería han experimentado un pequeño incremento. 

En el hogar se consumen más productos de bollería y menos pan, y fuera del hogar las distintas variantes de los cereales han experimentado un incremento, aunque sólo sea leve. 

Consumo de pan

El pan es un alimento saludable que ayuda a seguir una dieta equilibrada, aporta una proporción adecuada de hidratos de carbono complejos de digestión lenta, principalmente almidón, y fracciones cuantitativamente insolubles de fibra dietética (de hecho, constituye la mayor fuente de fibra en la dieta) y es bajo en grasa. Es vegetal, no contiene colesterol, el contenido de azúcares es bajo y posee una densidad de nutrientes adecuada. 
Hay que resaltar que el valor nutricional de los cereales consumidos como el pan, es tanto mayor cuanto más integral sea la harina que se emplea para su fabricación. De hecho en las recomendaciones nutricionales de la base de la pirámide se insta a que el 50 % del consumo total de cereales sea a través de formas integrales.




Pero la realidad es que el 87 % de los productos son refinados y sólo el 13 % responde a esas directrices. 


Consumo de legumbres
# Legumbres
En el caso de las legumbres estamos hablando de un grupo de alimentos proteicos y baratos. Las proteínas de las legumbres duplican o triplican la cantidad respecto a las proteínas de cereales. 
SOPA DE LEGUMBRES
Son fuente de hidratos de carbono de digestión lenta, con lo cual tendrán una hidrólisis de almidón más lenta y el índice glucémico será más bajo que el de los cereales. 

Además proporciona una cantidad de fibra soluble e insoluble muy importante, del 15-30 % del peso, según la legumbre. 
legumbres
Suelen tener una cantidad de grasa baja y una cantidad de cenizas alta, ligada directamente a la cantidad de fibra total. Son muy buena fuente de minerales, fundamentalmente de potasio, zinc y selenio. Tienen una composición en aminoácidos esenciales muy interesante y, como se conoce desde hace tiempo, se complementan muy bien cereales y legumbres. 

Los nutrientes y factores bioactivos en legumbres son beneficiosos en el control de peso, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer. Las fibras y los oligosacáridos de las legumbres, así como los ácidos fenólicos (lignanos, taninos y flavonoides) protegen contra esas enfermedades. 



Conclusiones

Si bien se conoce la importancia de estos alimentos, el consumo real es muy bajo y se deben diseñar estrategias que fomenten la alimentación saludable y que permitan la recuperación de las características tradicionales de la dieta mediterránea. 
Y para ello la ciencia y la tecnología de producción, conservación, comercialización y distribución de alimentos están a favor.

Debemos aunar esfuerzos científicos, tecnólogos, nutricionistas, médicos, políticos, etc. para convencer a la población de las ventajas que supone el seguir una dieta saludable. 

Además, nos deberíamos sentir muy afortunados de estar en un país donde las materias primas deseables y saludables son una riqueza cultural, característica de los pueblos del arco mediterráneo. 

** Vídeo interesante 

Dr. Cormillot | La pirámide de los cereales y las legumbres