viernes, 16 de marzo de 2012

ESTADO NUTRICIONAL Y DE SALUD DE NUESTROS MAYORES EN ESPAÑA

Os resumo una ponencia de D. Javier Aranceta Bartrina (Presidente de SENC, Sociedad Española de Nutrición Comunitaria), en la que nos habló de la situación actual de nuestras personas mayores en España, principalmente del aspecto nutricional, de su estado de salud, y del  entorno geriátrico.

En el año 2010 la esperanza de vida de las mujeres en España era de 83 años y la del hombre de 75,3 y esta diferencia de años entre la mujer y el hombre se da en todas las comunidades autónomas por igual.
 

España es un país con unos buenos indicadores de salud y estamos a la cabeza de esperanza de vida en la UE.

Al vivir más hay cada vez más porcentaje de adultos mayores (4ª edad) que viven más pero no mejor y que necesitarán institucionalización.
 

Hay supremacía de las instituciones privadas (4072) vs las públicas (1019). Actualmente están institucionalizadas alrededor de un 3% de la población y llegaremos en los próximos años a un 5%.


  • Hay un predominio de personas mayores de 80 años, un 70% de dependientes y 23% de personas con atención psicogeriátrica.
  • Y la mitad de los centros de titularidad privada son concertados.

 
Las personas institucionalizadas van en aumento. Entre 2000-2008 abrieron 379 centros públicos nuevos y se habilitaron más de 15000 plazas, pero esto sigue siendo insuficiente. 

Actualmente las personas mayores de 65 años constituyen un 17,5% y hay un 3% de institucionalizados. En 2020 alcanzará el 20% y un 5% de ancianos institucionalizados.


 



El colectivo de personas mayores 
se divide en 3 grandes bloques:

  1. personas mayores de 65 años activas y que quieren seguir siendo útiles a la sociedad.
  2. personas mayores de 75 años que se vuelven pasivos.
  3. personas de 85 o más años dependientes que requieren atención constante.
 

Problemas nutricionales de los mayores

Desde el punto de vista nutricional el colectivo es frágil. Se han descuidado tanto a nivel domiciliario como institucional los cambios fisiológicos o los cambios en el entorno que debían permitir ajustar la dieta y el estilo de vida, y llegamos a la necesidad de institucionalizarlos de una manera muy precaria.
 

En varios estudios se pone en evidencia que la malnutrición tanto subclínica como clínica se evidencia más en el colectivo de ancianos que, incluso, en el de pacientes psiquiátricos, oncológicos, etc. Desde atención primaria se detecta el 40% de pacientes con signos de malnutrición.
 

En una revisión reciente (publicada por la Asociación Española de Geriatría) se puede ver la prevalencia de desnutrición en diferentes niveles asistenciales:

Ancianos en domicilio: menos de 75 años: 3-5% y más de 75 años y enfermos discapacidad: 30%.

* Ancianos hospitalizados: 23-65%. Hospitalizados edad avanzada: 40-69%.

* Ancianos en residencias: 13,5% - 35% o 25%-60% según los estudios.


 ** Estos datos indican que la desnutrición se sale del contexto de lo que debería de ser un entorno desarrollado.

 
La malnutrición es un problema importante porque va a propiciar la susceptibilidad a las infecciones, una disminución a la respuesta a los tratamientos, aumenta los costos, la mortalidad y la morbilidad evitable. Y muchas de las situaciones podrían mejorarse en el tiempo con una buena nutrición.


Causas de la desnutrición

Son muchos los aspectos que condicionan el estado de malnutrición. Algunos son yatrogénicos -por pruebas excesivas-.
 
Otro punto importante es la polifarmacia, los nutrientes tienen interacciones entre ellos que es necesario conocer pero también la polifarmacia genera muchas interacciones con fármacos que no se absorbe bien, no se metabolizan bien o no se excretan bien.
A causa de la interacción entre el nutriente y el fármaco (que se toma de forma continuada y durante mucho tiempo) se genera distorsión en la acción farmacológica y distorsión en el estado nutricional.

 


Algunas de las causas que generan la desnutrición son:

-Mala calidad de la dieta por falta de conocimientos sobre lo que es una dieta adaptada al individuo. A medida que envejecemos necesitamos una dieta individualiza.

-Factores psicosociales (depresión, soledad, pobreza).

-Dificultades físicas: aspectos a tener en cuenta en los menús son las dificultades en la masticación, salivación o deglución. El nutricionista debe conocer cómo está el aspecto funcional de la cavidad oral en el mayor; también las discapacidades o minusvalías que dificultan la gestión, la compra o la preparación de las comidas.

-Factores fisiológicos: hay nutrientes que no se absorben igual que en la edad adulta (vitamina B12, hierro, vitamina D o folatos) y necesitamos mejorar la biodisponibilidad y cuidar que esos elementos estén en suficiente cantidad o si no recurrir a la suplementación.
Asimismo el sistema secretor (lágrimas, saliva, etc.) disminuye en volumen y capacidad enzimática y por lo tanto necesitamos menos volumen en cada toma y ampliar el número de comidas.
Otro factor es el estreñimiento, que es muy frecuente, y no solamente se puede solucionar con elementos farmacológicos. Hay que recordar que la falta de actividad física, el relax de la musculatura abdominal, la falta de costumbre, la falta de residuos, la falta de hidratación hacen que la impactación fecal sea más frecuente.

 

En relación al metabolismo basal con el envejecimiento se pierde masa muscular y hay una menor actividad física. Estos cambios en la composición corporal -que derivan, o pueden derivar en sarcopenia, si no cuidamos la alimentación y la actividad física de una manera específica- son un factor de riesgo importante hasta derivar en un anciano frágil y que puede tener una morbilidad y mortalidad prematura.



Objetivos de la intervención nutricional

Empezaremos a ser un país más avanzado nutricionalmente cuando tengamos claro que el alimento puede ser una herramienta terapéutica y de promoción de la salud en las personas -también en las personas mayores-, y que no solamente pueden vivir más o mejor sino que además podemos conseguir con una buena estrategia disminuir el consumo de determinados fármacos.

 
La alimentación debe ser agradable y confortable para los ancianos. Además la alimentación es un momento de socialización y de relación.

Desde el punto de vista de la intervención terapéutica necesitaríamos un buen gestor que individualizara al máximo la prescripción alimentaria, tener recursos para evitar la malnutrición y dar cobertura a otro tipo de tratamientos cuando hay sobrepeso, obesidad, ECV, cáncer, diabetes, osteoporosis, enfermedades degenerativas, etc.

 

Nutrición y procesos de envejecimiento

Hay algunos aspectos que se están estudiando:

-Ajuste calórico: Desde los años 40 se sabe que una dieta ligeramente hipocalórica alarga la vida. Por ejemplo: disminuyendo un 10-15% la energía y optimizando los nutrientes y micronutrientes conseguiríamos aumentar -en modelos animales- hasta el 40% la duración de la vida.

-Antioxidantes: envejecer es oxidarse y la dieta mediterránea tiene una alta capacidad antioxidante, y algunos nutrientes de manera concreta y espectacular. Elementos con alta capacidad antioxidante son las especias como la cúrcuma, valeriana, perejil, tomillo. Le seguirían las ciruelas pasas también con alta capacidad antioxidante.

- La actividad física y mental: también está demostrado que es beneficioso.
Lo que interesa es crear una plataforma alimentaria de excelencia para que nuestros usuarios vivan con un nivel mejor. 

Datos del Libro Blanco del Anciano

En el estudio realizado en la Universidad de Navarra (Libro Blanco del Anciano publicado en 2004) se observan datos de interés.

Por ejemplo el número de comensales por mesa suelen ser 4 personas; número de auxiliares en el comedor -en algunos casos son insuficientes-: 3,5; duración de cada turno: 45 minutos; los principales motivos de queja son la condimentación, cantidad, temperatura o textura.
 
En un estudio realizado en toda España se precisan algunos elementos que interesa conocer de los usuarios como: "no puedo comer bien el pescado, me cuesta masticar o tragar lo que me aportan, los menús se repiten, no conozco el menú.".


También se analizan las preferencias, así como los tipos de dietas más frecuentes que son para la diabetes, túrmix, hiposódica, que muchas veces no tienen un control porque sólo el 9% de los centros tenía el profesional que se encargaba de estas modificaciones, de manera que la gestión de dietas modificadas casi siempre lleva a estados de malnutrición.
 
Otro de los temas importantes es el de la seguridad alimentaria ya que estamos ante un grupo vulnerable y tener todo tipo de controles para la seguridad alimentaria es un tema fundamental


 
En la restauración colectiva se elaboran planillas con la dieta básica y a partir de esta dieta básica se puede ir modificando textura, cantidad de grasa, cantidad de azúcares y así adaptar lo máximo posible a la dieta individualizada.
Se puede variar los elementos en función de lo que sería la pirámide saludable teniendo siempre en cuenta que estas personas pueden necesitar una suplementación en base a su nivel de salud.



   El hecho alimentario no sólo es la alimentación convencional sino que también podemos tener otro tipo de niveles como alimentación básica adaptada, suplementación nutricionales, alimentación enteral, parenteral, etc., en función de las necesidades que vayan surgiendo con los usuarios desde su ingreso.
 
Existe un check list para acreditar, aunque sea de manera interna, los servicios de nutrición y las cocinas donde aparecen aspectos relacionados con la infraestructura, las actividades vinculadas a la alimentación, los controles de tipo nutricional que se realizan en la residencia, cada cuanto se hace y qué parámetros se utilizan, si se tiene en cuenta el riesgo nutricional para adaptar las ingestas, etc.

*- Este check list permite obtener una puntuación que sirve para mejorar y para hacer una valoración global del servicio alimentario en las residencias del entorno público.