martes, 7 de diciembre de 2010

LAS ETIQUETAS DE LOS ALIMENTOS RESALTARÁN LA SAL, LOS AZÚCARES Y LAS GRASAS

Los ministros de Sanidad y Consumo de la UE después de 2 años han aprobado una nueva norma que obligará a la industria alimentaria a detallar en las etiquetas de alimentos y bebidas su contenido de azúcar, sal y grasas de forma clara y legible.

El reglamento pretende luchar contra la obesidad dando a los consumidores la información necesaria para que opten por una dieta sana.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), esta norma dejará exenta de momento a las bebidas alcohólicas y deja margen de maniobra a cada país para que organicen la etiqueta a su antojo, con tal de que cumpla unos requisitos mínimos.

La norma se remitirá ahora al Parlamento Europeo para su tramitación y no se espera que entre plenamente en vigor hasta 2013, y ha contado con el apoyo de todos los países, excepto Italia.

La norma obliga a detallar en el envase el contenido de energía, grasas, grasas saturadas, carbohidratos -con referencia específica a los azúcares-, proteínas y sal por 100 ml o 100 g, aunque también puede indicarse como porcentaje de la cantidad diaria recomendada.

Estos datos deberán ser legibles, con un tamaño de letra de 1,2 milímetros por lo menos -una propuesta española-, aunque se contemplan excepciones para los envases pequeños.

Asimismo, se podrá añadir información adicional voluntaria sobre cuestiones como nivel de colesterol o fibra. También deben aparecer en la etiqueta las sustancias alérgenas (como cacahuetes, leche, mostaza o pescado), algo que hasta ahora sólo se aplicaba a los alimentos preenvasados.


  • No se aplicará la legislación al vino, la cerveza, los licores y las bebidas alcohólicas aromatizadas, aunque la Comisión presentará un informe en el plazo de 5 años que evaluará si incluye o no el vino.
  • También quedan exentos los alimentos no envasados, salvo que el Estado miembro en cuestión decida lo contrario.

  • El nuevo reglamento introduce la obligación de indicar en la etiqueta el origen de la carne distinta del vacuno, para la que ya exigía este requisito.

En 3 años, Bruselas deberá presentar un informe que evaluará la posibilidad de obligar también a indicar el lugar de origen en otros productos (leche, leche utilizada como ingrediente, carne utilizada como ingrediente, alimentos no transformados o productos hechos con un solo ingrediente.