sábado, 17 de marzo de 2012

MALNUTRICIÓN EN EUROPA

 Este artículo es una comunicación actual de EUFIC 
(Consejo Europeo de Información sobre Alimentación).
 
Cuando el cuerpo no obtiene la cantidad adecuada de energía, proteínas, vitaminas y otros nutrientes necesarios para mantener la salud y el funcionamiento normal de los órganos, hablamos de malnutrición.
 
El término "malnutrición" suele evocar imágenes de inanición, asociadas, por lo común, con los países en vías de desarrollo. No solemos darnos cuenta de que también existen estados nutritivos deficientes en regiones del mundo donde abunda la comida.
 
Desde la OMS se define la "Malnutrición" como “el desequilibrio entre el suministro de nutrientes y de energía a nivel celular y la demanda o necesidad que el cuerpo tiene de los mismos para asegurar el crecimiento, el mantenimiento y las diversas funciones concretas.
 
Puede afectar tanto a personas obesas y con sobrepeso, pero en este artículo se refiere específicamente a quienes están malnutridos a causa de la desnutrición. 

La pérdida de nutrientes puede verse acelerada por diferentes causas como, entre otras: diarrea, disfunción intestinal grave, quemaduras, sudoración excesiva, hemorragias intensas, alteración de la función renal (o insuficiencia renal). 
 
De igual modo, la ingesta de nutrientes puede verse limitada por enfermedades, dietas radicales, lesiones graves, hospitalizaciones prolongadas, o por el consumo excesivo de sustancias como alcohol o drogas. 

En función de los nutrientes deficitarios o que se consuman en exceso, pueden aparecer diferentes alteraciones, pero hay algunos síntomas generales comunes, como la fatiga, mareos y pérdida no intencionada de peso. 
 


Cada año, 6 millones de niños mueren de hambre a causa de la malnutrición asociada a la desnutrición. 
El bajo peso al nacer y el insuficiente crecimiento intrauterino ocasionan 2,2 millones de muertes infantiles al año; por su parte, la ausencia de lactancia o la lactancia deficiente conllevan otros 1,4 millones de muertes. 
 
  • En Europa se calcula que 33 millones de personas presentan riesgo de malnutrición.
Hasta un tercio de los pacientes hospitalizados y atendidos en residencias corren riesgo de desnutrición, al igual que el 10% de las personas mayores de 65 años.

 
  • Los ancianos que viven solos en casa o en residencias de ancianos son especialmente vulnerables. 
  • las personas que padecen enfermedades crónicas, 
  • las personas pobres o que sufren exclusión social
  • las personas recientemente dadas de alta de hospitales
  • los individuos que están en fase de crecimiento rápido, como los lactantes y los adolescentes
  • las mujeres embarazadas, tienen mayores necesidades nutricionales que otras personas, y por ello son más sensibles a los efectos de una nutrición deficiente.
  • Los bebés prematuros constituyen un grupo de alto riesgo, y pueden necesitar quintuplicar o sextuplicar su peso para ser dados de alta del hospital. 
 
La malnutrición puede reducir la respuesta inmunitaria, y eso puede provocar un mayor riesgo de infecciones, una cicatrización deficiente de las heridas, retraso en en la recuperación de enfermedades y hospitalizaciones prolongadas. Otras consecuencias son la alteración del funcionamiento muscular, una peor calidad de vida, aumento de la mortalidad, y aumento del uso y de los costes sanitarios.

Se dispone de diversas herramientas de evaluación que ayudan a detectar el riesgo de malnutrición. Una de las herramientas de evaluación mejor conocidas, desarrollada en el Reino Unido, se denomina “Malnutrition Universal Screening Tool” (MUST, por sus siglas, o “Herramienta universal para la evaluación de la malnutrición”).
 
Otra herramienta es “Screening Tool for the Assessment of Malnutrition in Paediatrics” (STAMP, por sus siglas, o “Herramienta para la evaluación de la malnutrición infantil”).
 
  • En estudios en el Reino Unido y en los Países Bajos se ha hallado que alrededor de 1 de cada 4 pacientes corre riesgo de desnutrición en el momento de ingresar en el hospital, y que muchos más no son diagnosticados, a causa de una evaluación inadecuada
  • De igual modo, en el proyecto “nutritionDay” (“Día de la Nutrición”), en el cual se encuestaron a miles de pacientes de hospitales de toda la UE, se halló que menos de la mitad de los pacientes ingirieron todas las comidas que se les daban en sus estancias en los hospitales
 
Los niveles de concienciación respecto a los problemas nutricionales y conocimiento de los profesionales sanitarios entre quienes proporcionan atención sanitaria son bajos.  La malnutrición sigue siendo escasamente reconocida y no se la trata adecuadamente desde el punto de vista médico, pese a que existen pautas de tratamiento. Además, a menudo el tratamiento nutricional no está incluido en los presupuestos de la atención sanitaria ni de los servicios sociales.
 
En la UE, el coste del tratamiento de los pacientes que padecen malnutrición asociada a enfermedades es elevado: aproximadamente el doble de lo que cuesta tratar la obesidad y sus consecuencias.

Aunque puede haber estrategias en vigor para la prevención de la desnutrición, lo cierto es que se suele ignorar el apoyo nutricional como herramienta terapéutica de importancia para el tratamiento de los pacientes. 

 

Soluciones para quienes padecen malnutrición 

En un paciente con malnutrición crónica, puede no ser suficiente una dieta equilibrada que proporcione la energía y los nutrientes necesarios para una persona sana, ya que, para que el paciente recupere un estado nutricional adecuado, puede ser necesario aumentar los aportes nutricionales por encima de los establecidos para personas sanas y bien nutridas. 


 

En estos casos se puede complementar la dieta con suplementos nutricionales por vía oral (SNO), que son productos ricos en energía y nutrientes regulados y clasificados en la UE como “alimentos destinados a usos médicos especiales”. 


Una ingesta de entre 200 y 400 mililitros de los "SNO" puede contribuir sustancialmente a satisfacer los requerimientos de energía, proteína y otros componentes importantes, como las vitaminas.
 
Disminuyendo el problema de la malnutrición en Europa se conseguirá, a largo plazo, reducir los costes de la atención sanitaria y mejorar la calidad                                de vida de muchas personas.
 

*Cortometraje  “Malnutrition – Another Weight Problem” (“La malnutrición: otro problema de peso”)  .   
Realizado por "Nutrición Clínica y el Metabolismo" (ESPEN, por sus siglas en inglés), la Alianza Europea de Nutrición para la Salud (ENHA, por sus siglas en inglés) y el “Medical Nutrition International Industry group” (MNI, por sus siglas, o “Grupo Industrial Internacional de Nutrición Médica”).
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