lunes, 6 de abril de 2015

FED UP (REPORTAJE SOBRE LOS SECRETOS SUCIOS DE LA INDUSTRIA DEL AZÚCAR EN LOS ALIMENTOS)

Fed Up descubre un sucio secreto de la industria alimentaria estadounidense, muchos más de nosotros de lo que nadie se podría imaginar enferma por lo que comemos. 
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La cineasta Stephanie Soechtig y la periodista de televisión Katie Couric nos llevan a través de esta potente exposición a descubrir por qué, a pesar de la atención mediática, la fascinación del público con la apariencia, y las políticas del gobierno para combatir la obesidad en los niños estadounidenses, estos niños ahora tienen una esperanza de vida más corta que la de sus padres.
Yogurcito

Según la encuesta oficial ENIDE, los españoles tomamos del azucar añadido un 20% de la energía que ingerimos, cuando la OMS aconseja no superar el 10% y se plantea bajar la cifra a un 5%

La obesidad infantil crece más rápido que en EEUU, y tres de cada diez niños sufren de sobrepeso.


Fed up, cuyo título se podría traducir como "Hartos", explica por qué no es lo mismo consumir este azúcar añadido que el natural que contienen algunos alimentos. 

Cuando comes fruta o verdura, ingieres fibra, y la subida de azúcar es más suave porque no lo absorbes inmediatamente. 

Sin embargo, cuando bebes un refresco o un zumo, el subidón es inmediato, tu páncreas se ve obligado a segregar insulina y el hígado convierte el azúcar en grasa

Los niveles altos de insulina bloquean además la sensación de saciedad (comes más) y te hace sentirte cansado (te mueves menos). Por eso se dice lo de que "una caloría no es una caloría", o se etiquetan como "calorías vacías" las de los azúcares añadidos.

Si tomas el Azúcar en cantidades moderadas (seis cucharaditas diarias para las mujeres; nueve para los hombressegún la American Heart Association), el azúcar no es tan perjudicial. 

El problema es que no sólo te lo pones en el café, sino que lo consumes muchas veces sin saberlo en refrescos, dulces, bollería, zumos, aperitivos, salsas, cereales, lácteos, helados, preparados cárnicos, precocinados y demás compañeros de supermercado elaborados por las susodichas empresas. 
Unos Frosties, un zumo de naranja, una Coca-Cola, un Nestea, un poco de Nutella y una pasta con una salsa de bote pueden disparar tu tasa con facilidad hasta las 40 cucharaditas en un día, sin cometer grandes excesos. Y eso es entre cuatro y siete veces más de lo recomendable.